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jueves, 30 de mayo de 2013

Y después de legislar, ¿qué, eh?



En la entrada anterior comentaba que la firma electrónica puede ser una fuente de eficiencia para los países, pero que para ello hay que legislar correctamente, pero  no acaba aquí la cosa.

Una vez el marco legal y normativo está definido, es hora de dejar de lado a los gobiernos y centrarse en las organizaciones, tanto en los nuevos prestadores o proveedores de servicios de certificación, como en las empresas que desean hacer uso de la firma electrónica como ventaja competitiva.

jueves, 16 de mayo de 2013

Legislador: legisla con amor (y sentido común)


La firma electrónica o digital no sólo es una fuente de eficiencia para las empresas o administraciones públicas, sino también para los países. No en vano, su desarrollo es una de las prioridades de la Comisión Europea y de muchos países alrededor del mundo.



Pero para poder utilizar la firma electrónica con garantías legales, para que pueda sustituir a la firma manuscrita o a otros mecanismos de autenticación de la identidad de las partes, expresión de voluntad o integridad de la información intercambiada, es necesario legislar.